Breve historia de los inicios de la relación entre el audio y la imagen.

18/03/2021 — Noticias

Cuando me propusieron escribir para el blog del Festival Ull Nu estuve un buen rato intentando pensar qué sería una temática interesante para el lector y con la que me sintiera cómodo. Finalmente decidí escribir sobre lo que conozco mejor, la música y el sonido, pero desde el punto de vista del audiovisual, en concreto sobre la relación entre el sonido y la imagen. Por ello, con este artículo inicio una serie que tratará esta temática desde diferentes perspectivas, histórica, creativa, técnica, legal, etc.

En este primer artículo haré un repaso de cómo fueron los primeros momentos de la relación entre el sonido y la imagen en el ámbito del audiovisual.

Desde un principio la imagen y el sonido han ido de la mano. De hecho, la relación entre imagen y sonido es natural y así la percibimos, como por ejemplo con el rayo después esperamos el trueno. Por eso hablamos de audiovisual, AUDIO y VISUAL, dos elementos que conforman el binomio imprescindible por el séptimo arte. Por eso son muy pocas las producciones de este ámbito proyectadas, emitidas o distribuidas que no tienen audio. La imagen en movimiento necesita el audio para adquirir una linealidad temporal y dar conexión a las imágenes separadas por los cortes del montaje. Ya sea la palabra, el diseño sonoro o la música, acompañan, refuerzan y complementan la imagen. Esto no quiere decir que no se pueda utilizar de forma narrativa o expresiva el silencio, pero siempre en contraposición y por contraste al sonido que le precede.

Hay muchas y variadas discusiones de la relación entre sonido e imagen, sobre la percepción de estos y varios tratamientos en función de la corriente estética que siguen los cineastas. Lo que está claro es que la combinación entre el sonido y la imagen es lo que genera el audiovisual, pero es el tratamiento y la combinación de estos dos elementos lo que da el estilo y el carácter a la obra. Hay que tener en cuenta que dentro del sonido para audiovisuales debemos diferenciar entre el diálogo, los efectos sonoros y la música. Sin embargo en los inicios del cine estos tres elementos no estuvieron presentes al igual en los primeros filmes.

Las primeras obras creadas a finales del s. XIX se conocen hoy en día como películas de cine mudo, como las de los hermanos Lumière, y estaban pensadas para presentarse en público con acompañamiento musical ya veces con algún efecto sonoro. En este inicio del cine se toma como referencia la tradición del teatro, la ópera y los poemas sinfónicos en cuanto al tratamiento del sonido. A menudo el piano era el instrumento elegido para acompañar la imagen, pero también se podía optar por órganos, pequeños conjuntos instrumentales y orquestas así como gramófonos, que no sólo acompañaban la imagen sino que además tenían la función de enmascarar el sonido que hacían las bobinas de las cintas. En la época del cine mudo la música era el sonido principal que acompañaba la imagen, ya que los diálogos y los sonidos producidos por las acciones y los objetos de la escena no se podían reproducir, lo que no quiere decir que no estuvieran presentes , precisamente la ausencia de estos da espacio a la imaginación para llenar automáticamente lo que la falta de sonido no puede cubrir. La música se trataba de diversas maneras, a veces era improvisada, de otros escogían obras de autores románticos conocidos como Beethoven o Mendelssohn y adaptaban, de otros era música original de autores como Camile Saint-Saëns y como he dicho, en algunas ocasiones se utilizaba música grabada. Cuando la música era en vivo a veces intentaba que los intérpretes produjeran efectos que reforzaran la imagen, por eso el órgano, como el órgano Wurlitzer, o los conjuntos instrumentales escogían a menudo para cubrir esta necesidad. En cualquier caso siempre era música incidental, es decir, música que está fuera de la escena en que se desarrolla la acción. Poco a poco la música creada expresamente fue adquiriendo importancia y ya en 1915 el aumento de este tipo de producción fue significativo. Una obra relevante en este sentido fue El nacimiento de una nación, con música Joseph Carl Breil, que sería el autor de muchas más BSO y es considerado uno de los primeros profesionales del sector. Sin embargo, me veo obligado a decir que se trata de un filme que se produjo con la intención de reescribir el relato de la guerra civil en EEUU, para decir que la esclavitud no había sido tan mala, abiertamente racista y que justificaba la supremacía blanca, en definitiva, un ejemplo más de cómo utilizar el arte para hacer propaganda y crear discursos que incidan en la sociedad; pero eso ya lo trataré en otro artículo. Seguimos …
En cuanto a música grabada, aparte del uso de gramófonos se popularizó el photoplay, un piano mecánico que funcionaba con rollos de papel perforado y que requería un técnico que cargaba los rollos y podía interpretar algunos instrumentos de percusión y efectos sonoros que el instrumento incorporaba.

Los primeros intentos de sincronización entre imagen y sonido se comenzaron a realizar en esta época y en algunos géneros cinematográficos como el terror, la ciencia ficción y los dibujos animados los efectos sonoros comenzaron a tomar importancia. La creación sonora llegó al cine de la mano de los editores y montadores que querían enfatizar momentos concretos que no tenían sonido en directo.
En cuanto a los diálogos durante un tiempo se recurrió al narrador, pero esta figura desapareció rápidamente con la aparición de lo que se conoce como intertítulos, textos filmados que se intercalaban con las imágenes y las complementaban con los diálogos y pensamientos de los personajes. No sería hasta más adelante que la grabación de los diálogos permitiría su reproducción sonora.

Con la incorporación de la electricidad a los sistemas de grabación y reproducción sonoros el planteamiento del sonido en el cine cambió. En 1925 se comenzó a comercializar el tocadiscos que incorporaba muchas mejoras en el ámbito técnico y de calidad sonora y toda esta tecnología se aprovechó para revolucionar el sector. El 6 de octubre de 1927 con el canto del Jazz, la era del cine sonoro comenzó. Esta película se considera el primer largometraje de la historia del cine sonoro. Hasta entonces la sincronización de los diálogos con la imagen no era correcta y fiable, y no se había podido lograr un resultado satisfactorio para estandarizar este tipo de cine, aunque las primeras muestras de cine sonoro se habían realizado en París en 1900. por lo tanto hasta que la tecnología no permitió una sincronización fiable y una fidelidad sonora en las grabaciones el cambio no se produjo.

Con la película “El cantante de Jazz” la industria cinematográfica de todo el mundo empezó a sufrir la transformación hacia lo que sería la nueva forma de producción. A partir de este momento la transición hacia el cine sonoro sería inevitable. Durante el 1929 se producen numerosas películas sonoras en todo el mundo. La primera película sonora en Europa fue Ich küsse Ihre Hand, Madame, en España la primera película fue El misterio de la puerta del sol y un poco más tarde Fútbol, ​​amor y toros, en Japón se van hacer dos el mismo año Taii no Musume y Furusato, y así una larga lista que iría creciendo.

Otro buen ejemplo de relación sonido e imagen es el de la película King Kong (1933), dirigida por Merian C. Cooper y Ernest con música de Max Steiner, otro gran referente de BSO, y con un diseño sonoro muy trabajado . Aunque en los créditos no aparecía nadie como diseñador sonoro en esta obra ya se puede ver un gran trabajo en este sentido. El encargado de llevar a cabo todo este trabajo fue Murray Spivack, el cual desarrolló diversas técnicas de grabación y mezcla para conseguir el rugido de King Kong, la voz de amor de la bestia en las escenas con el personaje de Fay Wray, los sonidos cuando se golpea el pecho y la lucha con el dinosaurio. Además tuvo en cuenta que todos los sonidos estuvieran bien sincronizados con la música haciendo de este filme uno de los primeros grandes referentes en diseño sonoro.

El cine sonoro inició una revolución estética, técnica y conceptual que aún se mantiene hoy en día. Se tuvieron que encarar muchos retos como la grabación en plató y en exteriores, el ruido de los equipos, los sistemas de mezcla y doblaje, el diseño sonoro, el color, el planteamiento de la música, y un largo etcétera que iré tratando en los próximos artículos.

La industria cinematográfica fue sufriendo transformaciones y se ha visto estrechamente ligada a la evolución técnica para su mejora cualitativa, pero a la vez la técnica ha permitido nuevos planteamientos estéticos y vemos una vez más como el arte y la ciencia se dan de la mano para evolucionar y complementarse como lo hacen la imagen y el sonido para hacer realidad lo que se conoce como el séptimo arte.

Por último, a modo de reflexión acabaré con un aforismo que encontré interesante:

«El cine sonoro ha aportado el silencio» Robert Bresson.

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